Todo acto tiene un anfitrión a quien le corresponde asumir la responsabilidad organizadora, convocar a los posibles invitados, recibirlos y despedirlos. Y, desde luego, hacerse cargo, generalmente, de los gastos que implique su celebración.

El anfitrión ocupa un lugar especifico en el acto que organiza, recibe a todos los invitados, facilita las presentaciones entre los que no se conocen, se encarga del operativo general de la organización, envia las invitaciones, asume todas las necesidades que el evento requiere para su buen desarrollo y toma las decisiones relacionadas con el protocolo que afecta a los asistentes, entre otras muchas funciones que iremos desgranando.

En cuanto a la ordenación de los invitados esta depende en este caso exclusivamente del anfitrion al ser este un evento de una empresa privada, ya que es el quien pone las normas. Con respecto al Real Decreto de Precedencias vigente en España (pagina44-45) que en su artículo 6 dice: “ La precedencia en los actos oficiales de carácter especial se determinará por quien los organice, de acuerdo, con su normativa específica, sus costumbres y tradiciones y, en su caso, con los criterios establecidos por el presente Ordenamiento.” Todo ello teniendo en cuenta el tipo de acto y su filosofia, y procurando no vulnerar sin razonamiento alguno el orden entre las autoridades.